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Enero: el mes perfecto para empezar el año en calma entre montañas

Enero siempre llega con una mezcla de emociones. Por un lado, la energía de los nuevos comienzos, los propósitos recién planteados y la ilusión de un año por estrenar. Por otro, el cansancio acumulado de diciembre,las reuniones, los viajes apresurados y el ruido constante que acompaña las fiestas. En medio de ese contraste, surge una pregunta inevitable: ¿y si empezar el año no se tratara de correr, sino de parar?
En Norte de Santander, enero tiene un ritmo distinto. Las montañas parecen respirar más lento, el clima invita a caminar sin prisa y los días se prestan para reconectar con lo esencial. Es el momento ideal para viajar sin multitudes, para escuchar el silencio, para disfrutar de una buena conversación y para regalarse un descanso real antes de que el año tome velocidad.


Pamplona y Chinácota se convierten, en este mes, en destinos perfectos para quienes buscan comenzar el año desde la calma, el bienestar y la conexión con la naturaleza.
Viajar en enero: menos ruido, más experiencia
Viajar en enero tiene ventajas que muchos pasan por alto. Ya han terminado las temporadas más agitadas, los destinos recuperan su tranquilidad y los viajeros pueden disfrutar de los lugares con mayor profundidad. No se trata de “hacer mucho”, sino de vivir mejor cada experiencia.
En Pamplona, enero se siente íntimo. Sus calles empedradas,su arquitectura colonial y su ambiente universitario crean una atmósfera serena, ideal para caminar, tomar un café caliente y dejar que el tiempo fluya.Es un destino perfecto para quienes disfrutan del turismo cultural, la historia y los espacios que invitan a la reflexión.
Chinácota, por su parte, ofrece un inicio de año más cálido,verde y relajado. Sus paisajes naturales, su clima templado y su ambiente campestre la convierten en un refugio ideal para descansar, leer, compartir en familia o simplemente desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad.
Descansar también es un propósito
Enero suele estar cargado de metas: hacer más ejercicio,comer mejor, ser más productivos, viajar más. Sin embargo, pocas veces se incluye un propósito fundamental: descansar de verdad. No como una pausa rápida, sino como una experiencia consciente.
Hospedarse en un lugar que invite al descanso transforma por completo la manera de empezar el año. Dormir bien, despertar sin alarmas,disfrutar de una buena comida y dejar que el día se acomode a tu ritmo es, en sí mismo, una forma de bienestar.
Tanto en Pamplona como en Chinácota, el Hotel Cariongo ofrece espacios pensados para eso: comodidad, tranquilidad, atención cercana y una experiencia que combina lo acogedor con lo auténtico. No es solo un lugar para dormir, es un espacio para quedarse, respirar y sentirse en casa.
Planes tranquilos para empezar el año
Enero no exige agendas apretadas. Al contrario, invita aplanes sencillos pero memorables:
• Caminatas matutinas por calles tranquilas o senderos rodeados de naturaleza.
• Desayunos sin afán, disfrutando delos sabores locales y del clima.
• Tardes de lectura o conversación,lejos de pantallas y notificaciones.
• Momentos en familia, donde el tiempo compartido vale más que cualquier itinerario.
En Pamplona, cada rincón tiene una historia que contar.Iglesias, museos, plazas y cafés tradicionales permiten conocer la ciudad desde una mirada pausada y cercana.
En Chinácota, la naturaleza se convierte en protagonista: el verde, el aire fresco y la sensación de estar lejos de todo, sin irse demasiado lejos.
Enero en familia, en pareja o contigo mismo
Una de las mayores virtudes de viajar en enero es su versatilidad. Es un mes que se adapta a distintos tipos de viajeros.
Para las familias, es una oportunidad de reconectar después de las fiestas, compartir sin distracciones y crear recuerdos en un ambiente tranquilo y seguro.
Para las parejas, enero ofrece escenarios íntimos, caminatas al atardecer y noches silenciosas que invitan a la conversación y al descanso compartido.
Y para quienes deciden viajar solos, es el momento ideal para reflexionar, escribir, leer y comenzar el año con claridad y propósito.
El Hotel Cariongo, en sus dos sedes, se convierte en ese punto de equilibrio donde cada tipo de viajero encuentra lo que necesita:calma, comodidad y una atención que hace sentir bienvenido.
La gastronomía como parte del descanso
Empezar el año también implica consentirse. Comer bien,disfrutar sabores reconfortantes y sentarse a la mesa sin prisas es parte fundamental de cualquier viaje en enero.
La experiencia gastronómica es un complemento perfecto para el descanso. Platos bien preparados, ambientes agradables y la posibilidad de compartir alrededor de la comida hacen que cada día tenga un ritmo más humano,más cercano.
Porque descansar no es solo dormir más, también es alimentarse mejor, disfrutar el momento y permitir que los sentidos se relajen.
Un inicio de año que sí se siente diferente
Enero no tiene que ser un mes de carreras, listas interminables y estrés anticipado. Puede ser, perfectamente, un mes para bajar el ritmo, mirar el año con calma y empezar desde un lugar más equilibrado.
Viajar a Pamplona o Chinácota en enero es una forma de decirle al nuevo año: voy a hacerlo distinto. Con más pausas, más momentos presentes y más experiencias que realmente se disfrutan.
El Hotel Cariongo abre sus puertas para acompañar ese inicio de año, ofreciendo un espacio donde la tranquilidad, el buen servicio y el entorno natural se convierten en aliados para empezar el año como se debe.
Empieza el año donde el tiempo se siente diferente
Si este enero estás buscando un lugar para descansar, reconectar y empezar el año con energía real —no apresurada—, Pamplona y Chinácota te esperan.
Entre montañas, clima agradable y espacios pensados para el bienestar, el inicio de año puede convertirse en una experiencia que marque el tono de todo lo que viene.
Porque a veces, el mejor propósito de año nuevo es simplemente aprender a disfrutar el camino.



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